Desde 2015, la ciudad de Tonneins emprendió una reestructuración en materia de alumbrado público, optando por la instalación de farolas solares en varios puntos aislados del municipio. Esta decisión, impulsada por el ayuntamiento, respondía a una clara voluntad de conciliar seguridad, control de costes y transición energética, al tiempo que se lograban ahorros reales en el consumo eléctrico.
Estos puntos de luz se implantaron especialmente a lo largo de las riberas del río Garona, con la finalidad de proveer más seguridad en las vías peatonales y los recorridos utilizados por los vecinos. En estas zonas alejadas de la red, la elección de la energía solar permitió garantizar un alumbrado fiable y autónomo, sin necesidad de realizar obras pesadas de conexión, asegurando así un uso seguro y continuo de los espacios públicos. Sin conexión eléctrica ni cableado, las farolas solares garantizan un funcionamiento óptimo incluso en caso de inundación, ya que la batería se encuentra en lo alto del poste.
Más allá del aspecto técnico, este proyecto constituye una actuación responsable en el corazón de la ciudad, contribuyendo a la revitalización de su centro y a la puesta en valor de sus espacios naturales. La instalación de farolas solares permitió al municipio optimizar su inversión, limitando de forma sostenible sus gastos energéticos y su impacto ambiental.
Al adoptar esta solución, la ciudad de Tonneins demuestra que un alumbrado público bien diseñado puede garantizar la seguridad, responder a las expectativas de los ciudadanos y acompañar una política local responsable al servicio del territorio y su desarrollo.